¿Por qué se adelanta la cigüeña?


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“Nunca pensé parir a esa edad, no lo planifiqué. Cuando vine a darme cuenta, estaba embarazada y, aunque no me sentía en condiciones, asumí la maternidad, a pesar de que con esa decisión se desmoronaban muchos de los sueños que a los 17 tenía”, comenta una cienfueguera de 26 años.

Su historia no es única e ilustra un fenómeno que llama la atención en el panorama demográfico cubano actual: mientras el comportamiento de la fecundidad mantiene cifras por debajo del nivel de reemplazo, muchachas entre 15 y 19 años se embarazan cada vez con mayor frecuencia.

Así lo deja ver el Anuario Demográfico de Cuba: durante 2017, 18 mil 297 niños -hembras y varones- nacieron de estas jóvenes mamás. En Cienfuegos, sumaron 558, además de otros 13 que vinieron al mundo en brazos de niñas menores de 15 años. Las cifras no son altas, es cierto, pero describen una curva ascendente en la tasa específica de fecundidad adolescente, que la Isla supera al compararla con la de otros países con niveles de fecundidad también bajos. Y bajo los números subyacen los porqués, junto a las expresiones que en lo individual y lo social tiene dicho comportamiento. Continue reading

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Violencia simbólica: la agresión invisible


violencia simbolicaLa muchacha luce oronda un nuevo vestido. Hecho a su medida, ajustado a su figura estilizada, camina convencida de verse bien con él. Al parecer, no le molesta el rótulo dorado impreso en la pieza por las zonas del pecho y los glúteos: Sexy. Más bien le agrada, está a la moda y reafirma su belleza, eso cree, pero ignora que la tendencia a adornar el atuendo con palabras y frases similares a esa, sobre todo en ciertas zonas del cuerpo, constituye una de las tantas formas en que se presenta la violencia simbólica, la más común y menos visible de las agresiones hacia las mujeres.

Nadie se escandaliza al ver ese vocablo, o cualquier construcción parecida, en las prendas femeninas, lo mismo en blusas, vestidos, shorts o blúmeres. Sexy girl, Se permite tocar, Smart sexy, Kiss, Ámame en cámara lenta, Tú tienes la clave, entre otras grafías acompañadas de símbolos, resultan una clara muestra de la cosificación de la mujer, de la propensión a relegarla al papel de objeto, hecho para el placer y disfrute masculino, pero cuentan con la anuencia de casi todas, que las aceptan como normal, con actitud acrítica.

Igual sucede con la imagen que proyectan la gran mayoría de los vídeo-clips musicales, las letras de muchas canciones, o hasta spot publicitarios, donde exponen a la mujer en situación de desventaja, pasiva, confinada a sus funciones domésticas o como mera espectadora de la superioridad masculina. Sin embargo, pocos perciben el estado de denigración que encierran dichas representaciones, pues se han naturalizado de manera tal que es difícil reconocerla como una forma de violencia.

Y es esa suerte de invisibilidad, esa dificultad para advertir la agresión por no hallarse un agresor definido, el principal peligro de la violencia simbólica, pues esta, contrario a otras manifestaciones de maltrato, no es evidente. Es solapada, sostenida en el tiempo, pervive en nuestras conversaciones cotidianas, en las frases, los chistes sexistas y misóginos, los gestos, mientras forman parte de nuestras expresiones culturales. Continue reading

Tocar el pan con amor y esperanza


IMGP0078Al parecer, nadie sabe a ciencia cierta cuándo y dónde el hombre comió pan por primera vez, aunque la historia y la literatura dan cuenta de su existencia desde los albores de la humanidad. Hay quienes otorgan a los antiguos egipcios o a los babilónicos el mérito de ser los fabricantes pioneros de ese producto. Mas poco importa si fueron ellos o no, el pan llegó a cada rincón de la tierra y se convirtió en símbolo de la alimentación universal.

Con elegancia lo dijo el poeta español Eladio Cabañero: “Puesto sobre la mesa el pan premia y bendice”, por eso es recibido con agrado en casi todas, desde las más sencillas hasta las más opulentas. Preferido en desayunos y meriendas, pocos prescinden de él en la dieta diaria, de ahí que tanto mortifique cuando ven menguada su calidad. Pero esta no es siempre aliada del pan destinado a la venta normada, el de 0.05 centavos, el que muchos padres esperan para el bocadillo de sus pequeños durante el receso escolar. Continue reading

Enfermería: profesión de alivio y amor


IMGP0009 El color blanco en su uniforme los identifica. Al verlos dentro de una multitud, entre rostros y cuerpos diversos, no resulta difícil adivinarles la profesión. La enfermería tiene un sello propio, una peculiaridad que va más allá de lo externo. Se siembra en el interior e irradia afuera: es una profesión de cuidado, una profesión de alivio y bondad. Por eso quienes recorren el camino, casi siempre desde la adolescencia, lo hacen sobre los rieles de la entrega y la pasión.

“¡Seño, seño…!” Sanan, educan, previenen. Pasan horas de desvelos mientras velan por el bien de otros. “¡Seño, seño…!” Abandonan el descanso hogareño cuando se les llama, bien para medir la tensión arterial, ayudar a bajar una fiebre, aliviar cualquier dolor o tan solo dar un consejo. “¡Seño, seño…!”

UN CAMINO, MIL HISTORIAS

Contaba Nancy Sosa Botana 18 años cuando se hizo enfermera. Era 1982 y, desde entonces, en su universo laboral ha llovido lo bastante como para poder amalgamar, con acierto, los ingredientes de la sapiencia y la sensibilidad. “Siempre me gustó mucho trabajar con las personas, ayudarlas a recuperar su salud”. Su motivación es compartida por miles de hombres y mujeres en la misma profesión, la cual define como de “mucho sacrificio, muy humana. Trabajamos con los pacientes, la familia, los curamos, los ayudamos psicológicamente y les brindamos educación. Continue reading

Universidad: se aceptan caras masculinas


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Cuando al terminar el preuniversitario, Juan Julio manifestó su voluntad de no presentarse a las pruebas de ingreso a la Educación Superior, sino comenzar a trabajar de inmediato en la “paladar” de un tío, sus padres creyeron que se les venía el mundo encima. Acostumbrados al rendimiento escolar del joven, por arriba de la media, lo imaginaron siempre en un aula universitaria, donde se formaría como ingeniero o profesional de cualquiera otra disciplina.

Sin embargo, el muchacho escogió un camino distinto, uno más corto que lo llevaría a “ganar dinero rápido, sin la necesidad de atormentarse más con los estudios”. No fue el único de su grupo en tomar la decisión. Antes y después de él, otros determinaron lo mismo. Tal actitud forma parte de una tendencia mundial: cada día se cuentan mucho menos hombres que mujeres en las universidades.

De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en Cienfuegos al iniciar el curso 2016-2017 matricularon 5 mil 212 alumnos a la Educación Superior, de ellos solo mil 955 (el 37,5 por ciento) eran hombres. Similar comportamiento se había registrado en períodos anteriores.  Continue reading

Grito de mujer


Yudith Madrazo Sosa y Leyaní Díaz Hernández

violencia en el hogar ILUSTRACIÓN.

Ilustración: Arí

Miedo. Durante mucho tiempo, Andrea* sintió miedo, ese temor que amordaza, paraliza, corta el aliento y devora la esperanza. Miedo que enseña a andar con cautela, a presagiar el peligro. Miedo que adiestra a una niña de siete años: “cuando sientas sus gritos, cuando veas que me golpea…ante una señal mía, sin decir nada, corre a buscar ayuda en el vecindario”. Miedo que hace trizas el silencio, se torna grito de desesperación, una denuncia. Miedo que un día se vuelve espanto, conoce las cumbres del horror. “Te amo” es un aullido, un machete atado a una mano, una diabólica ceguera, un cuerpo fragmentado cual si se tratase de un árbol hecho leña: la brutalidad en grado extremo.

Ocurrió en Cienfuegos, en 2016. No apareció en los medios, pero la noticia alcanzó a varios oídos. El dolor y la estupefacción, como sucede siempre en casos tales, marcó a cientos, aunque cientos todavía no sepan nombrar el hecho: femicidio, la cara más terrible de la violencia hacia la mujer.

“Fue desgarrador. ¿Qué derecho tiene el hombre a hacernos eso? La mujer cubana es un tren de pelea, tomamos la iniciativa en el hogar, trabajamos fuera, criamos hijos… ¿hasta cuándo va a ser esto? ¿Por qué estamos obligadas a soportarlo? ¿Cuántas familias no sufren lo mismo que nosotros? Esas cosas nunca se olvidan: no es muerte por enfermedad, ni por accidente: es asesinato premeditado y con cizaña, ¿qué derecho tiene nadie de actuar de esa manera?”

La tía de Andrea* acorta el sollozo para contar su historia. No quiere callar. Sabe que el silencio es el peor cómplice de aquello que la activista social española Ana Bella Estévez define como “Holocausto del siglo XXI”, un mal que expande su manto de vejación y dolor sobre todo el mundo, sin reparar en estratos sociales, nivel cultural, raza, afiliación política, o recursos económicos. Continue reading

Una cubana en tierra de vikingos


2015-06-25-21-47-43Noruega, Noruega, Noruega. El nombre tiene un ligero sabor a desconocido, a ese lugar del que escuchamos poco pues, tal como anunciara aquel titular de cierto diario español, esa nación se rehúsa a ser noticia. Pero es Noruega el país al que por primera vez viajo, el que me estrena en esa suerte de huida de cuanto resulta cotidiano, familiar, que significa para algunos un viaje al extranjero. Es Noruega el país que entrega las llaves de la vieja Europa a esta mujer caribeña, anudada al atávico deseo de traspasar el horizonte que, dicen, somete a quienes habitamos una Isla.

Hoy revisito en el pensamiento a Noruega y junto para estas líneas fragmentos de anotaciones desordenadas, hechas con premura, en modo que desdora al oficio de periodista. Es mi memoria la que habla, me resume en palabras e imágenes instantes de una corta estancia por aquella tierra hermosa, precisa, fría.

Llego un día estival. Desde la altura del avión las edificaciones de Stavanger se me antojan salidas de una historia de ficción y no puedo evitar el recuerdo de Ibsen y su Casa de Muñecas. Dos horas antes, Ámsterdam solo me había descubierto un aeropuerto descomunal, de formidable organización y confort, dentro del cual casi corrí de una puerta a otra so pena de perder mi próximo vuelo.

Arribo, repito, una mañana estival, aunque el estío allí es una grata pero efímera intrusión de las estaciones en una latitud condenada al invierno. El sol me ilumina a través del vidrio de las ventanillas y, junto al cielo de un azul lúcido, me juega una mala pasada. “Qué bueno, hará calorcito”, me digo mientras pienso en apresurarme hasta el primer baño para deshacerme de los abrigos que he usado durante el viaje. Dura poco el engaño. Media hora después, me convenzo: debió de ser escandinavo quien acuñó aquello de que “Cuba es un eterno verano”, pues el aire que me envuelve al salir del aeropuerto tiene la temperatura del más gélido enero de la Isla. Continue reading