Las huellas cienfuegueras del habano


By Yudith MADRAZO SOSA

Trabajadores en plena faena de acopio de la hoja del tabaco

Dan Kristensen acaricia una a una las cajetillas de habanos acabadas de comprar. “Son los mejores. No me cuento entre los fumadores regulares, pero me gustan los tabacos cubanos y siempre que visito la Isla regreso a Suecia con cuantos me permite la Aduana. Allá los comparto con mis amigos”, afirma el turista escandinavo.

Tal comentario deja ver cómo no suman pocas las naciones a cuyas puertas llegan, aclamados, los puros de la Mayor de las Antillas. A la exportación de tal rubro contribuyen, en amplia medida, los trabajadores cienfuegueros del sector, pertenecientes al Grupo Empresarial Tabacuba.

Acabado y aroma afianzan ante los potenciales fumadores las excelsitudes de los torcidos a las cuales alude Kristensen. Pero detrás de las caras mejor conocidas de esa cadena productiva -las cinco fábricas existentes en el territorio- la actividad agrícola y de beneficio representan eslabones insoslayables para alcanzar la meta final del proceso.

El municipio de Cumanayagua encarna la figura principal de tal quehacer, pues las vegas de Cienfuegos son, en la actualidad, exclusivas de esa región. Allí, la Empresa de Acopio y Beneficio tiene a su cargo la plantación de cuatro caballerías de tabaco tapado para la exportación y produce todas las capas que se manufacturan en las diferentes factorías de la provincia. Uno de sus afluentes, la Unidad Agrícola de Vista Alegre, fomenta la labor forestal para la construcción de los aposentos destinados a la cura inicial del producto.

Al decir de Leonardo Abreu González, especialista de Sanidad Vegetal, la entidad incursionó por primera vez en este tipo de siembra en 1987 aunque en el presente se dedica sólo al cultivo tapado. Cuenta con más de 80 productores, muchos de los cuales aplican técnicas para el mejoramiento constante de los suelos como el uso del abono verde.

“Luego de unos 80 o 90 días en el campo, comienza la recolección de las capas. Éstas se llevan hacia las casas de curación para el proceso de secado. Aproximadamente un mes después son transportadas para la planta de beneficio, conocido como ‘La escogida’. El excedente de las producciones se vende a la provincia de Villa Clara, donde las utilizan para la confección de cigarros destinados al consumo nacional”, expresó Abreu González.

Altas temperaturas, humedad y largas jornadas –condiciones inherentes a dicho tipo de sembrado- no impiden a los campesinos entregarse a esta labor paciente y delicada con toda su alma y experiencia. Así lo hacen Alcides Hernández Pérez y José González Pérez cuya abnegación a la vega que comparten se traduce en excelentes resultados.

Alcides Hernández Pérez y José González Pérez, tabacaleros amantes de su quehacer

“Aquí producimos fundamentalmente el Corojo 99, una variedad más fina, de colores claros, bien definidos, los más recomendados para la exportación. Ya llevamos dos campañas inmersos en esta faena. Sembramos cuatro hectáreas de tabaco en una primera fase. Después de la cosecha ocupamos la tierra con maíz intercalado con frijol Canavalia, una técnica para el mejoramiento del suelo”, afirmó Hernández Pérez.

Según explicó, para este cultivo deben elegirse terrenos sueltos, arenosos, con buen drenaje, niveles adecuados de materia orgánica, poca acidez, pues tales características definen el color y la calidad de la capa.

El dúo de campesinos alcanza notoriedad por la aplicación de la iniciativa “Labranza cero”. “Resulta algo difícil en la primera etapa, pero pronto se ven los resultados. Se trata de cubrir el suelo con pajas y como indica el nombre, atrás queda la necesidad de ararlo. De esa forma la siembra resulta más fácil, utilizamos un volumen menor de agua y en poco tiempo el tabaco adquiere buen potencial, pues la hierba retiene mucho la humedad e incluso evita la erosión. Nuestros suelos se han deteriorado en gran manera y si los campesinos no los cuidamos se desgastarían en corto tiempo”, explicó Hernández Pérez.

De acuerdo con su compañero, los logros de la presente campaña superan los del año anterior. Según estimados, la producción en esta oportunidad alcanzará cerca del 40 por ciento de capas para la exportación, gracias a las mejoras introducidas. “Además de la importancia económica y productiva, esta actividad resulta propicia para el campesinado cumanayagüense, debido a la tradición existente aquí, junto al clima y la geografía de este municipio, beneficiosos para el rendimiento en capas”, comentó González Pérez.

Siglos de experiencia y de cultura transmitidas de generación a generación garantizan la permanencia del tabaco como símbolo de identidad nacional, el cual guarda también las huellas de ágiles manos cienfuegueras.

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