Antonio Guiteras: un hombre honrado en la encrucijada de dilemas terribles


By Yudith Madrazo Sosa

Antonio Guiteras Holmes descuella entre las personalidades relevantes de la revolución del ’30 en Cuba. Su ideario nacional-liberador y antimperialista,

Antonio Guiteras devino un luchador de radicales ideas políticas

aflora en su breve pero intensa vida de combatiente revolucionario.

Considerado por Raúl Roa “el más completo hombre de acción de su generación”, Guiteras nació el 22 de noviembre de 1906 en el estado de Pennsylvania, Estado Unidos. Su familia materna, radicada en ese país, estaba compuesta por personas cultas y figuras de letras. Su madre Marie Theresse Holmes, de ideas avanzadas y profundas convicciones, poseía un fuerte sentimiento independentista forjado en las lecturas acerca de la lejana Irlanda, patria de sus ancestros.

El padre, Calixto Guiteras, cubano culto y de espíritu liberal, supo trasmitir al pequeño el amor por su tierra natal y por José Martí, del cual era un ferviente admirador. Así el niño crecería escuchando las historias de las gestas patrióticas de su tío, José Ramón Guiteras -quien muriera por la libertad de Cuba en la Guerra del ‘68- y las proezas de su tío abuelo irlandés John Walsh, uno de los líderes más importantes de la independencia de Irlanda.

En su entorno familiar progresista, la situación en Cuba y la incidencia del imperialismo en la misma, formaban parte de las conversaciones diarias.

Aquel hogar conformó el carácter de un joven íntegro, quien al ingresar en el bachillerato se mostraría sensibilizado con la realidad política del país y ansioso por transformarla. Así lo expresaría en algunos cuentos que escribió con sólo 16 años, en los cuales abordó asuntos como la fuerza de voluntad, la dignidad humana, la condena a la injusticia social y las críticas condiciones de vida de las masas.

Guiteras no estuvo ajeno a la Reforma Universitaria y la agitación estudiantil liderada  por Julio Antonio Mella. Durante los años 1923 y 1924 apoyó las acciones revolucionarias del alumnado. En esa etapa ya se revelaba como fervoroso antimperialista.

Resultó un gran admirador de Mella, al cual respaldó durante su connotada huelga de hambre, al participar en el movimiento por la libertad del joven.

En 1927 integró el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado, lo cual significó su primera aparición en el escenario político de la Isla. A partir de entonces se colocó en la primera fila de la lucha contra la tiranía y enarboló los ideales democráticos y antimperialistas.

Como representante del DEU firmó una serie de manifiestos a nombre de la Escuela de Farmacia, de la cual había sido nombrado delegado. La experiencia en el Directorio, sus conocimientos acerca de la gesta independentista en Irlanda; las del siglo XIX en Cuba; y la de Augusto César Sandino, en Nicaragua; lo convencieron de que la insurrección armada representaba el único camino hacia la revolución.

Por eso, en 1932 decidió romper con los viejos caudillos nacionalistas y unificar todas las pequeñas agrupaciones lideradas por él. Así fundó la organización Unión Revolucionaria (UR). Decepcionado por los anteriores  empeños bélicos en los que había participado, concibió la posibilidad de preparar el levantamiento armado general en la antigua provincia de Oriente, caracterizada por una larga tradición patriótica. Su plan estaba dirigido a tomar varios cuarteles y poblaciones, armar al pueblo e iniciar la guerra  revolucionaria, como única forma de derrocar a la tiranía.

Desde la UR lanzó el “Manifiesto al pueblo de Cuba”, donde exponía un programa centrado en la unidad de todas las fuerzas anti-machadistas y argumentaba que sólo esa cohesión podría conducir al triunfo.

Tal concepción deviene expresión de la radicalidad de los pensamientos de Guiteras: el proceso por el que abogaba tendría que encarnar una verdadera renovación de los valores y de todas las instituciones; no sería una simple sustitución de hombres.

Luego de la caída de Machado, el gobierno de la “Pentarquía” lo nombra gobernador de Oriente. Tal expresara Raúl Roa, el joven reunía todas las aptitudes de líder: “talento, sentido político, formación teórica, coraje sin tasa, abnegación sin límites, desinterés sin medida”.

Ministro dentro del gobierno de los Cien Días, presidido por Grau San Martín, Guiteras planteó reformas radicales en beneficio de los trabajadores. Para él, la independencia económica  constituía la base de la independencia política.

A mediados de 1934 fundó una nueva agrupación revolucionaria: la Joven Cuba, dotada de un programa muy avanzado para su época. En él trazaba los objetivos de una Revolución de liberación nacional, agraria, democrática y antimperialista. También explicaba la situación concreta de la sociedad cubana de entonces.

De acuerdo con los estudiosos, el pensamiento de unidad revolucionaria expresado por Martí en el Partido Revolucionario Cubano, tiene continuidad en algunos elementos de la Joven Cuba, la cual pretendía unir en un solo haz a todos los patriotas que pudieran servir a la causa.

Para marzo de 1935, Guiteras alertaría a otras fuerzas revolucionarias sobre la inexistencia de condiciones para el triunfo de una huelga general, pues la misma no había sido coordinada con una acción de armas.

Pero incluso después de la derrota de la manifestación, Guiteras continuó planteando la posibilidad del triunfo de la Revolución. Consideraba necesario profundizar en la organización de los combatientes, recabar nuevos recursos y reiniciar la lucha insurreccional. En medio de ese empeño, cayó asesinado en el Morrillo, el 8 de mayo de 1935.

La desaparición de este joven, cuando se vislumbraba como el líder más preclaro de aquel momento, constituyó un duro golpe para el movimiento revolucionario de la época.

Según cuentan los historiadores, en sus últimos días de clandestinidad tenía por cabecera el libro “El Estado y la Revolución”, de Lenin. No resultó casual que en el momento en que rsultó asesinado preparara una expedición armada, o que junto a él cayera Carlos Aponte, comunista venezolano, también compañero de luchas de Mella.

Tal cual declarara Pablo de la Torriente Brau, Guiteras fue “un hombre honrado en la encrucijada de dilemas terribles”.

 

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