Ocupación al amparo de Seguridad y Salud


By Yudith MADRAZO SOSA and Leyaní DÍAZ HERNÁNDEZ

Un simple desliz, un ínfimo error de cálculo, un oído sordo a la advertencia, y la vida da un vuelco irreparable. Puede truncarse o, en el mejor de los

Todavía muchos trabajadores no usan los medios de protección.

casos, comenzar a navegar los mares de los sueños rotos, de la renunciación a las tareas habituales. Entonces dos categorías entran a escena y se percatan actores y directores de cuán insensato resultó no otorgarles el personaje principal. Seguridad y Salud jamás pueden soslayarse cuando de ambientes laborales sanos y garantes de bienestar se trata.

No en vano la Constitución de la República de Cuba recoge a La Seguridad y la Salud en el Trabajo (SST) como un derecho de todo ciudadano; y plasma los principios fundamentales que rigen el Sistema en la Ley No 13, aprobada en diciembre de 1977.

Pero, ¿basta con la promulgación de una norma jurídica para garantizar el bienestar de las personas en el ambiente laboral? ¿Qué dicen los entendidos? ¿Las estadísticas resultan elocuentes?

De acuerdo con Pablo Chirino Pérez, especialista de Seguridad y Salud en el  Trabajo, aun cuando durante el primer semestre de 2011 disminuyó en el territorio el número de la accidentalidad, los índices de gravedad superaron los reportados en el mismo período del año anterior.

A lo largo de la etapa se produjeron aquí 57 accidentes laborales con igual número de damnificados, lo cual representa 19 eventos menos que los ocurridos de enero a junio de 2010. También se redujo la cifra de mortalidad, al contar solo uno de esta envergadura.

“Tales resultados arrojan un elemento preocupante: el peso de los hechos, pues si bien han disminuido los sucesos, la trascendencia de los acaecidos resulta superior a los originados en etapas anteriores. Solo analicemos que el promedio de días perdidos por lesionado en el primer semestre del año anterior era de 58, 36, mientras en igual etapa de 2011 fue de 60, 23.

“Ese indicador constituye muestra de cómo persisten las dificultades en la labor de prevención de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, cuyo origen, considero, deriva de deficiencias a la hora de identificar los peligros y los riesgos asociados a estos. Todavía no se recogen con exactitud, ni se tiene en cuenta la presencia allí de serias amenazas como las ergonómicas y psicofisiológicas, causantes del agotamiento, la monotonía, junto la fatiga física y mental en los trabajadores”, comentó Chirino Pérez.

Según declaró, existe la tendencia a señalar los peligros relacionados con procesos mecánicos, eléctricos, sin prestar mayor atención a los biológicos, químicos o medioambientales como la iluminación, los ruidos, las temperaturas extremas. “En no pocas ocasiones ignoramos los psicosociales y los psicofisiológicos, sin sopesar que estos fenómenos traen consigo la disminución de la productividad y el interés en su función por parte del obrero o intelectual”, precisó.

A tales argumentos, añadió Chirino Pérez la ausencia de objetividad en la evaluación económica de los hechos. “No se realiza en el caso de los incidentes, gran parte de los cuales ni siquiera se reporta.  Con más frecuencia de lo que quisiéramos, los encargados fallan en hacer un examen exhaustivo de las consecuencias económicas de la accidentalidad. ¿Cuánto cuesta, por ejemplo, preparar a un hombre para que sustituya al accidentado? A veces dejamos a un lado ese análisis e ignoramos que un accidente laboral puede tener hasta diez veces en costo indirecto lo valorado en costo directo”, acentuó.

En concordancia con su información, los organismos de Salud Pública y MINAGRI destacan entre los de mayor accidentalidad laboral de la provincia durante el primer semestre de 2011, con 17 y nueve lesionados, respectivamente.

Sin embargo, otras cifras hablan de niveles de gravedad en entidades de la Industria Básica, el Ministerio del Azúcar, Transporte, Poder Popular Provincial, la Empresa de Recuperación de Materias Primas, entre otras, donde los días perdidos van desde 158 hasta 216, con el correspondiente saldo económico. De los municipios los de mayor incidencia resultaron Cienfuegos (38 accidentes), Cumanayagua (6), Cruces (5) y Aguada de Pasajeros (4).

CIFRAS Y VOCES DETRÁS DE LOS SINIESTROS

  La Organización Básica Eléctrica (OBE) en la provincia sumó durante el período analizado cuatro accidentes laborales, tres con categoría de graves. ¿Qué factores los provocaron: falta de medios de protección, negligencia, inadecuada capacitación? Según explicó Alexei Naranjo Pérez, especialista principal de SST allí, la irresponsabilidad y la poca exigencia de los jefes de brigada afloran como las principales causantes de los siniestros.

“Nosotros no tenemos problemas con la compra de medios de protección. Para ello contamos con un  presupuesto de 279 mil 800 CUC y hasta el momento hemos ejecutado el 70 por ciento. En ese particular lo que incide es la indisciplina, la falta de exigencia en el uso de los medios y la aplicación adecuada de las normas de seguridad.

“El personal de alto riesgo recibe cada tres meses instrucciones sobre su puesto de labor, mientras los responsables de las brigadas acuden a cursos de capacitación. Por tanto, aquí la inadecuada actitud del hombre constituye el factor desencadenante de tales hechos que, por lo general, dejan una huella dolorosa en los trabajadores del sector, uno de los más vulnerables en el país ante la problemática”, resaltó Naranjo Pérez.

Por fortuna, el de la OBE cienfueguera no figura entre los colectivos donde dejan de cuantificar el impacto económico de los accidentes laborales. Tal proceder, junto a otras iniciativas, contribuye a evaluar los costos y evitar males futuros. “Hasta octubre reportamos un número superior a los 6 mil 303 pesos en erogaciones por accidentes. La cifra recoge el salario de la comisión investigadora, el combustible utilizado, el tiempo de paralizada la brigada,  el subsidio a los lesionados, entre otros indicadores”, puntualizó el especialista.

Similar comportamiento declaran los encargados en la Empresa Constructora de Obras de Arquitectura (ECOA 37) de velar por la Seguridad y la Salud en el Trabajo. De acuerdo con Alejandro Vázquez Guzmán, director de Recursos Humanos, medidas certeras alejan a la entidad de los tristes índices de accidentes reportados allí en años anteriores.

“Hemos implementado varias resoluciones ya existentes, las cuales muchas veces no se exigían y guardan estrecha relación con la concientización del hombre. Además, cada lunes el Consejo de Dirección analiza un boletín con pequeños extractos relativos a la protección e higiene laboral: quiénes dentro del personal requieren de los medios de protección, quiénes son los encargados de exigir su uso, a quiénes penalizan cuando no se utilizan, entre otras iniciativas”, afirmó Vázquez Guzmán.

En su opinión, la Resolución 39 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social constituye el ABC del asunto. “A medida que una empresa la pone en práctica y despierta conciencia en los directivos -pues en definitiva el trabajador hace lo que le permiten- las cifras de la accidentalidad disminuyen. Nuestra empresa ahora se ocupa en lograr lo que hacía dos años parecía un sueño: ir más allá de que los empleados sigan las reglas del puesto de labor para llegar a la introducción de procedimientos de trabajo seguro”, informó Vázquez Guzmán.

Según señaló, la ECOA 37 sí lleva un análisis de la envergadura económica de los siniestros laborales, pues dicha resolución ofrece el procedimiento para ello. Un elemento a disfavor, sin embargo, reside en los mecanismos establecidos en el país para la compra de medios de protección.

“Considero debe haber mayor flexibilidad, que cada colectivo tenga la potestad de adquirir los artículos necesarios donde los haya y no circunscribirse a las unidades a las que están asignados.  ¿Acaso no justificamos al final del año la ejecución del presupuesto destinado a tal fin? ¿Por qué privarnos de la libertad de adquirir artículos en calidad y cantidad suficientes para garantizar la seguridad de nuestros trabajadores?, inquirió el responsable de Recursos Humanos.

EL SINDICATO ¿SIEMPRE EN LA DIRECCIÓN DE ACTORES?

En Cuba la Ley otorga a los sindicatos un papel relevante en la gestión de la SST, pues las faculta, entre otras funciones, para velar por el cumplimiento de las regulaciones correspondientes, analizar e investigar los siniestros, así como promover mejoras en las condiciones laborales.

Aún así, en la opinión de algunos entrevistados, tales organizaciones no siempre exigen lo suficiente para mejorar las condiciones de trabajo o se analicen con mayor seriedad los factores de riesgo en cada puesto. “Esos asuntos deberían tratarse con más frecuencia en las asambleas de afiliados. Aún cuando no haya accidentes laborales, en muchos de nuestros centros existen condiciones propicias para la aparición de enfermedades: escasa iluminación, muebles inapropiados, calor intenso, pueden provocar malestar, fatiga, incluso estrés y no siempre le prestamos importancia”, coincidieron algunos.

Hablar de Seguridad y Salud supone, entonces, un accionar concertado, máxime cuando nos desenvolvemos en un universo laboral cada vez más cambiante. Así lo demandan el desarrollo tecnológico, las diversas modalidades de empleo -estatal y por cuenta propia-, y el envejecimiento de la fuerza laboral.

 

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