Correo electrónico


Alex espera sentado en un banco del parque. Ya ha enviado el e-mail. Pronto vendrá un auto a recogerlo, lo trasladarán hasta la costa, a un lugar poco poblado y desde allí “a la prosperidad, al amor”.
A 180 kilómetros de él, Alicia escribe el texto de un correo electrónico: “Lo he pensado bien, Alex; debemos terminar”. Apaga el ordenador con evidente prisa. “Los no leídos pueden esperar”, se dice.
Pocos minutos después, dos nuevos correos aparecen en la Bandeja de Entrada. El primero: “Notificación de error. Su mensaje no ha podido ser enviado…”. El segundo: “Te amo demasiado para renunciar a ti. Hoy mismo iré a tu encuentro”.
La joven retoca su maquillaje. Dos pitazos le anuncian que ya ha llegado la limusina. Uno de los hombres más acaudalados de La Florida la aguarda en la iglesia.

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