Día de las madres: génesis de una fecha especial


Yudith Madrazo Sosa

Cada segundo domingo de mayo se torna un momento especial en la eterna honra debida a nuestras madres. Recibir y otorgar regalos, enviar postales o notas de felicitación deviene ritual de este agraciado mes, sin que reparemos mucho en por qué o cuáles circunstancias motivaron esta celebración. No es lo más significante, pues razones pululan para homenajear a ese ser que nos trae a la vida y nos conduce por ella con un amor rayano a lo divino.

Mas como todo acontecimiento en el devenir humano, el Día de las Madres también tiene su historia. Cuentan que la génesis de esta dedicación está en la antigua Grecia, donde rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Los romanos llamaron a tal acto La Hilaria, cuando la adquirieron de los griegos. Se festejaba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días hacían ofrecimientos.

Los primeros cristianos trasladaron estos homenajes a la Diosa Madre en honor a María, la progenitora de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se oficia la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha en la que algunos países como Panamá mantienen la conmemoración del Día de la Madre.

Allá por el siglo XVII, en Inglaterra tenía lugar un acontecimiento similar de exaltación también a María, el cual se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Además, para los sirvientes de acaudalados señores, quienes muchas veces laboraban lejos de sus hogares, el día era no laborable, aunque pagado para que pudieran concurrir a sus terruños a visitar a sus familias.

En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de Batalla de la República, sugirió que la fecha fuera dedicada a enaltecer la paz, y comenzó desarrollando cada año encuentros en las ciudades de Boston y Massachussets en festejo del Día de la Madre.

Este hecho no quedó aislado, sino que fue acompañado por la iniciativa de una joven: Anna Jarvis, cuya progenitora Anna Reeves Jarvis fue una activista comunitaria de Virgina Occidenta, con una denodada participación en la organización de las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil Estadounidense. Colaboró también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda y, más tarde, organizó reuniones para que los antiguos enemigos se integraran y confraternizaran.

Tras perder a su mamá en 1905, Anna comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes donde solicitaba la consagración como Día de la Madre el segundo domingo de mayo, el cual algunos años coincidía con el aniversario de la muerte de la suya. Alrededor de 1910 ya se celebraba en muchos estados de la Unión, y en 1912 logró que se creara la Asociación Internacional del Día de la Madre con el objetivo de promover su iniciativa.

Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el entonces presidente Woodrow Wilson.

Luego otros países se adhirieron a esta idea y pronto Anna pudo ver que más de 40 naciones del mundo celebraban el Día de la madre en momentos similares.

Sin embargo, la festividad impulsada por Anna Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que desvirtuaban su sentido. Esto motivó a la precursora a presentar una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de celebraciones oficiales. Su reclamo alcanzó gran envergadura y le provocó ser arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, quienes vendían claveles blancos, el símbolo concebido por Jarvis para identificar el Día.

Ana luchó con insistencia contra la idea por ella misma impulsada, pero perdió todo el apoyo de quienes la acompañaran inicialmente. Según fuentes documentales, en un reportaje que le hicieron antes de su muerte, Jarvis manifestó arrepentimiento por haber promovido el Día de la Madre.

ORIGEN DE LA EVOCACIÓN EN CUBA

La historia atañe al periodista Víctor Muñoz la iniciativa de promover la celebración del Día de la Madre en Cuba, siguiendo la misma fecha en que se realizaba en los Estados Unidos, el segundo domingo de mayo.

Un nueve de este mes, pero de 1920, Muñoz -considerado un agudo comentarista deportivo para el diario El Mundo- escribió lo siguiente: “El día de hoy es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el Día de las Madres, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objeto”.

Justo en esa fecha, a las diez de la mañana, estaba colmado el Teatro Popular del Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas, gracias a la primera convocatoria de veinte intelectuales cubanos, quienes acostumbraban a realizar tertulias sobre temas de la actualidad artístico-literaria y de cuantas cuestiones históricas les provocaban la continuación del legado de Enrique Roig San Martín, escritor y tabaquero socialista, y fundador de dicha sede.

La idea prendió con rapidez. Hombres y Mujeres llevaban un clavel rojo, en honor a la madre viva, o uno blanco, para rendir homenaje póstumo al ser querido.

Según las crónicas de la época, después de la entrada de las primeras parejas hubo muchas flores, se levantó un gran telón e inmediatamente los presentes entonaron el Himno Nacional.

Tal fue la primera festividad en homenaje a las mamás cubanas, que abrió un espacio para honrar a las aborígenes exterminadas, a las negras traídas desde África como esclavas, a las mambisas como Mariana, cuyos hijos derramaron su sangre en la lucha por la independencia en el siglo XIX, y a otras de extraordinaria trayectoria. El 22 de abril de 1921 el periodista Víctor Muñoz propuso que se acogiera oficialmente ese Día en Cuba y así lo aprobó el Ayuntamiento habanero.

Aunque muchos países en el orbe festejan el Día de las Madres, el momento de realizarlo no coincide en todos. En la mayoría de las naciones europeas se efectúa el primer domingo de mayo, en tanto Estados Unidos, Alemania y Cuba, el segundo. En México, en cambio, se lleva a cabo el día 10 del propio mes. Bélgica y Costa Rica lo hacen el 15 de agosto, mientras Albania, Bosnia y Herzegovina y Croacia, entre otros, escogen el 8 de marzo para tal dedicación.

Los argentinos señalan el tercer domingo de octubre como el ideal para homenajear a las madres y los franceses el primer domingo de junio o el último de mayo.

Cualquiera sea la escogida, en casi todo el mundo hay designada una fecha para acentuar la reverencia a las progenitoras. No necesitan ser diosas, cada día del año puede ser de gran significación para ellas, aunque sólo uno sea el designado para multiplicar la sempiterna honra merecida de todos.

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