Madre, más allá del calendario


Faltan las palabras, escasean las imágenes. Desgasto el diccionario en busca del vocablo perfecto para describirla. ¿Cómo escapar de las frases hechas en el afán de expresar su excelsitud?

Da la vuelta el calendario y es otra vez mayo y el domingo segundo se aproxima. Unos dicen que a la estadounidense Anna Jarvis debemos esta conmemoración. Otros hurgan en la historia del mundo y rastrean las raíces hasta la Grecia antigua. Mas, ya entrado el siglo XXI, cierta pregunta me ronda: ¿acaso basta una fecha para agasajar a la madre?

Asume ella la más difícil y gratificante de las misiones, esa que le fue asignada el día sexto de la Creación. Fructifica, se multiplica; ello la hace especial.

No necesita estímulos exteriores cuando siente a su prole en peligro: el reloj del corazón la despierta. No le alcanzan las horas del día, ni las estaciones del año para prodigar cariño. Procura la paz, pero sólo la encuentra en la eterna lucha diaria por quienes le son más queridos. Junto a ellos pervive, aunque esté ausente. Ora tierna, ora irascible en su amoroso egoísmo, soporta el dolor y el cansancio a cambio de la placidez o la risa de los hijos.

Mis expresiones se diluyen. La grandeza de la madre, creo, trasciende almanaques y homenajes. ¿El mejor regalo? la honra, la inmensa gratitud de haber nacido de ella.

 

2 thoughts on “Madre, más allá del calendario

  1. Hermoso amiga, como le decía hoy a mi hijo de 11 años que me comento ;mama no te tengo un regalo y le respondí ,- tu eres mi mejor regalo , eso son los hijos para nosotras .Gracias

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