Trabajo infantil: una afrenta a los derechos del niño (+ Vídeo)


De acuerdo con las cifras,   215 millones de niños son víctimas del trabajo

infantil y 115 millones de ellos asumen labores peligrosas. Ante tal panorama, los estados miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han fijado la meta de eliminar las peores formas de empleo en dicha edad para el año 2016. Pero sin una mayor cuota de esfuerzo y compromiso resulta imposible alcanzar ese objetivo.

Cada 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que en esta oportunidad hace un llamamiento sobre la necesidad de proteger a todos los niños y niñas del flagelo y otras violaciones a sus derechos humanos fundamentales. En 2010, la comunidad internacional adoptó una Hoja de Ruta encaminada eliminar sus peores formas para el 2016. La Hoja hace hincapié en cómo dicho fenómeno representa un obstáculo para las libertades del niño y de la niña y el desarrollo en general. De tal suerte, la observancia del Día en el 2012 pretende poner de manifiesto el camino que aún queda por recorrer para hacer de la Hoja de ruta una realidad.

En la actualidad, la mayoría de los niños que trabajan en el mundo lo hacen a tiempo completo. Para ellos, el asistir a la escuela o jugar con otros de su edad no pasa de ser una quimera. Casi todos carecen de alimentación y cuidados adecuados, y están expuestos a las peores formas de trabajo: labores en ambientes peligrosos, esclavitud, tareas forzosas, actividades ilícitas como el tráfico de drogas y la prostitución, así como a la participación involuntaria en los conflictos armados. En una simple frase, se les niega la oportunidad de disfrutar su infancia.

De acuerdo con los expertos, la pobreza y las crisis económicas desempeñan una función importante en la determinación del mercado de trabajo infantil. Sin embargo –alertan- la pobreza no basta para explicar el fenómeno, ni justifica algunas de sus peores manifestaciones.

Según señala un informe de Naciones Unidas, en virtud de una mayor comprensión del problema resulta necesario enfocarlo desde la perspectiva de los derechos humanos, pues se centra en la discriminación y la exclusión como factores fundamentales. Ante esta situación, los grupos más vulnerables en suelen ser los que sufren discriminación y exclusión: las niñas, las minorías étnicas y los pueblos indígenas y tribales, las personas de clase baja o de una casta inferior, los discapacitados, los desplazados y los que viven en zonas apartadas.

En 2002, el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la infancia aprobó un enfoque de integración que incorporaba el trabajo infantil al programa de desarrollo, pues la eliminación del flagelo está más relacionada con la adopción de decisiones políticas que con una labor tecnocrática.

Por tales razones, la acción de la OIT en pro de la abolición del fenómeno se ha intensificado y logrado avances considerables en los últimos tiempos. Aún así, las cifras todavía altas de imberbes dedicados a diferentes actividades para ganarse el sustento han de constituir motivos de suficiente peso para movilizar voluntades a nivel internacional y despertar sensibilidades en pos de relegar el trabajo infantil al basurero de la historia.

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