Contrapunteo de dureza y sensibilidad


Su primer instinto es rehusar la entrevista: “¡resulta tan feo hablar de una misma!”, se excusa. Luego accede a dialogar con los lectores, sabedora de que a través de la suya, adquieren voz también no pocas mujeres cienfuegueras cuyos días se debaten entre la dirección de sus colectivos, la crianza de la prole y la consecución de los sueños. Yexnis Odainys Santiago León, directora del Banco de Sangre, sube así el telón y  muestra escenas de su quehacer cotidiano.

Nació en el poblado de San Fernando de Camarones. A los 15 años carecía de formación vocacional, solo  tenía claro su anhelo de estudiar. Cursó el Preuniversitario en el IPVCE Ernesto Guevara, de Santa Clara y al llegar al duodécimo grado tomó una decisión: matricular en la carrera de Medicina. Hoy suman ya cinco lustros de bregar como galena.

“Tal vez mi carrera debió ser otra. Cuando estaba en el Pre me gustaba también Derecho. Quizás hubiera sido mejor que me inclinara por esa disciplina, pues yo soy una persona de carácter fuerte y el médico, por lo general, suele ser más dócil. Pero bueno, me decidí por la Medicina y no me ha ido mal”, comenta.

Así, en septiembre de 1997 Yexnis vistió la bata blanca y comenzó a andar el sendero de la salud en el municipio de Abreus. Allí cubrió vacaciones de otros facultativos hasta tener su propio consultorio, donde permaneció durante cinco años, período a lo largo del cual cursó la especialidad de Medicina General Integra (MGI). Sin embargo, el mes de marzo de 2003 representó un punto de cambio en la historia laboral de la joven doctora, pues en esa fecha comenzó a desenvolverse en el Banco de Sangre, para ella un camino desconocido hasta entonces.

“Nunca una especialista en MGI como yo conoce la actividad de esta institución. No es una disciplina impartida en la carrera, los conocimientos debes adquirirlos aquí, por medio de los entendidos. Llegué a este centro y comencé desde abajo, desde el área de donaciones. Un año después partí a cumplir una misión en Venezuela. A mi regreso, me incorporé como subdirectora en el área de subdirección técnica-productiva y eso me ayudó mucho, pues me dio la posibilidad de adentrarme en toda la parte técnica del programa y me preparó más para asumir la dirección en septiembre de 2008”, relata Yexnis.

¿Significó un reto ocupar el cargo?

“Sí. Mi experiencia anterior era como médica. Dirigir no es algo que se estudia o aprende de otro. Ayudó mucho el trabajo anterior del centro. Los logros exhibidos por el Banco hoy son el resultado de mantener cuanto se hacía. Mi meta ha sido, por tanto, conservar y perfeccionar eso. He matriculado en cursos de dirección y ha sido muy favorecedor. Soy una persona a la cual le gusta mucho estudiar y aplicar normas. Si incursiono en algo nuevo, no lo hago al azar, sino siguiendo lo establecido para ese fin. Tal práctica me ha dado buenos resultados”.

Hace poco hablabas de poseer un carácter fuerte. ¿Eres de esas dirigentes de las cuales algunas personas dicen “es mujer pero dirige como hombre” o crees en la existencia de una forma femenina de dirigir?

“Yo soy mujer y dirijo como mujer. Es inevitable en mi condición de fémina, sensibilizarme ante determinados problemas. Independientemente de ser la directora, soy amiga y compañera de todos mis trabajadores. No creo que me tengan miedo o yo los intimide. Sí me respetan y nos ayudamos mutuamente. Soy fuerte de carácter, pero no he perdido la ternura femenina”.

Estuviste tres años en Venezuela. ¿Qué experiencias extrajiste de ese servicio?

“La misión es una escuela. Conoces a tus compañeros cubanos, conoces otro país, otra cultura, pero aprendes algo muy importante: a valorar a Cuba y cuanto tienes aquí. En Venezuela dejé familias entrañables, con quienes todavía mantengo comunicación y a quienes me gustaría recibir aquí en Cienfuegos. Me dejó una grata experiencia”.

¿Cómo combinas los roles de trabajadora, esposa, madre, hija?

“Muy bien. Cuando salgo de mi casa no pienso en otra cosa que en el Banco, hasta que me voy. De regreso al hogar, nunca antes de las 6:00PM, me entrego al resto de las tareas, entre ellas, atender el estudio de mis hijos. Ellos y mi esposo me apoyan en todo. Son varones sin prejuicios: limpian, organizan, sacuden, esas son los quehaceres que les toca. La verdad, no podría dedicar tanto tiempo a mis funciones sin ese respaldo. Eso sí, trato de no compartir las horas dedicadas a ellos con las del trabajo. De manera que aprovecho bien la jornada laboral para gozar de más tiempo con la familia”.

¿En tu opinión, qué le falta por alcanzar a la mujer cubana?

“Eliminar el machismo. A veces, nosotras mismas alimentamos ese tipo de actitud. No nos damos cuenta, al formar una familia, de que hombres y mujeres compartimos iguales derechos, deberes y oportunidades. Y eso le falta a las cubanas, emanciparse de la conducta machista”.

¿Cómo ves el estado de familia en la Isla?

  “Creo que el alcoholismo, el tabaquismo, la falta de atención de los padres hacia los hijos, están afectando a las familias. Vemos cómo se han deteriorado en gran manera los valores y hemos de trabajar mucho al respecto, educar a los menores en el respeto, el amor hacia todos los miembros del hogar. Resulta imperativo rescatar a la familia, pues constituye la célula fundamental de la sociedad”.

¿Cuál sería tu mejor definición de ti misma?

“Una combinación rara de sensibilidad y dureza. Soy ambivalente, tengo sentimientos encontrados. A veces, soy demasiado dura, pero otras, muy sensible. Hay una parte de mí que no ve el lado negativo de las personas, tiendo a pensar que todo el mundo obra de buena voluntad, aunque he aprendido a ver la maldad, claro, sin creer que es en contra mía. Si me cierran una puerta, busco abrir otra”.

Tal tenacidad irradia Yexnis en su gestión. Desgrana los días de su peregrinar sin sobresaltos. Amante de la televisión, la reconocen en la comunidad por su entusiasmo ante las tareas de las organizaciones de masa. Pero su gran pasión se desborda al frente de un colectivo que descuella por los esfuerzos en pos de la calidad. “No me imagino fuera del Banco, quisiera quedarme para siempre aquí. Aunque dejara de ser la directora, soy médico y puedo desempeñarme en otra función. ¡Creo que me he ganado el puesto!”

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