La creatividad también cura


La creatividad y la voluntad de hacer sin reparar en obstáculos distinguen a los innovadores y racionalizadores de la provincia, cuya inventiva propicia que no pocas industrias y fábricas mantengan su funcionamiento y ciertos servicios continúen al alcance de quienes lo requieren.

El Dr.Yandy Rodríguez Acosta, especialista de primer grado en Cirugía General, integra la nómina de quienes aquí colocan ingenio y constancia a favor del bienestar de las personas cuando la tecnología falla.

Galardonado con un premio Relevante durante la pasada Expo-ANIR XX Congreso de la CTC por el trabajo Confección y reparación con materiales desechables del instrumental para la cirugía laparoscópica, el joven galeno convierte a la inventiva en un recurso más cuando de mantener dicho servicio en el Centro de Atenciones Ambulatorias (CEA) se trata.

¿Por qué la innovación tecnológica?

“Cuando este centro comenzó contábamos con todo el instrumental para nuestro servicio, pero cada vez operábamos a un número mayor de personas, hasta seis casos en un día, y ello provocó su deterioro paulatino. Incluso, llegó un momento cuando estuvimos a punto de parar la cirugía, debido a la falta de los dispositivos básicos, especialmente los usados en la colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar).

“Con frecuencia buscamos ayuda en Electromedicina y los reparábamos, pero nos dimos cuenta de cómo el uso excesivo constituía la principal causa de su rompimiento. Por eso comprendimos la necesidad de no solo reparar los instrumentos dañados sino de aumentar su número con la confección de otros nuevos, para así alargar el tiempo de utilización”.

Movido por esa circunstancia, el Dr Rodríguez Acosta se dio a la tarea de fabricar nuevos instrumentos con materiales desechables, siguiendo los patrones de los catálogos existentes. Gracias a esta iniciativa, se duplicó la cifra de hooks (ganchos), fundamentales para realizar la colecistectomía, mientras se recuperó la cubierta de los originales.

Sin embargo, el talento creador del médico no menguó en ese punto. A la vuelta del camino aguardaban otros imperativos, como la fabricación de un componente muy necesario inexistente en el CEA, el Electrodo de coagulación e inserción en forma de espátula, utilizado para despegar, sin causar lesión, la vesícula del hígado durante la intervención quirúrgica.

Junto a este dispositivo aparecieron otros de marcado relieve para el éxito de las operaciones, tales el conocido como Elevador, requerido para explorar y evaluar determinados órganos.

De acuerdo con el galeno, dichas ideas devienen alternativa ante las fallas en el suministro de los diferentes instrumentales. “Aunque conllevan cierto impacto económico, nuestra mayor motivación y satisfacción radica en garantizar el servicio de cirugía en el Centro a un amplio número de pacientes. También nos permite incursionar en métodos de abordaje con menor riesgo de complicación”, acentuó.

Ahora, el joven cirujano labora en la confección de otros medios quirúrgicos, aupado por la idea de que ante la escasez, la creatividad resulta un aliado eficaz en el interés de asegurar la salud de las personas.

 

 

 

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