Salario: panorama complejo en un mundo en crisis


Como resulta previsible, la crisis económica que sacude al orbe tiene un serio A-gritor-y-con-carteles-estos-trabajadores-abogan-por-un-mejor-salario-JOHN-J-KIM-CTimpacto sobre el crecimiento salarial y, por consiguiente, el bienestar de los trabajadores. Según datos de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), tal indicador ha decaído en las naciones desarrolladas, pero aumenta en los países emergentes.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Salarios 2012/2013, existen grandes diferencias entre países y regiones. Mientras que las remuneraciones experimentaron una doble caída en las economías avanzadas, se mantuvieron positivas en América Latina y el Caribe, África y sobre todo Asia.

Pero los contrastes no se dan tan solo en las regiones, pues aun cuando los ingresos aumentaron significativamente en las economías emergentes, los niveles salariales aquí continúan por debajo.

Según reseña el documento de la OIT, en Filipinas, por ejemplo, un trabajador del sector manufacturero llevaba en 2010 alrededor de 1, 40 USD (Dólar Estadounidense) por cada hora trabajada. En Brasil, la remuneración directa por hora en igual rama era de 5,40 USD; en Grecia, de 13,00 USD; en los Estados Unidos, 23,30; y en Dinamarca, 34,80.

Otra paradoja en los índices salariales se da en la productividad, pues entre 1999 y 2011 esta categoría en las naciones ricas aumentó el doble que los salarios promedio.

En Estados Unidos, la productividad laboral real por hora en el sector empresarial no agrícola aumentó 85 por ciento desde 1980, en tanto la remuneración lo hizo solo 35 al por ciento. En Alemania, se expandió en cerca de un cuarto durante las dos últimas décadas, mientras los sueldos mensuales se mantuvieron inalterables.

Esta tendencia ha traído como resultado un cambio en la distribución del ingreso nacional, con una menor porción para los trabajadores, al tiempo que el capital para la renta aumenta en la mayoría de los países.

“La caída en la participación del trabajo se debe al avance tecnológico, la globalización del comercio, la expansión de los mercados financieros y la declinación en densidad sindical, lo cual ha erosionado el poder de negociación de los trabajadores”, destaca el Informe.

Ante tal panorama, la OIT instó a sus 185 estados miembros a adoptar políticas sobre salario mínimo como un medio para reducir la pobreza laboral y ofrecer protección social a los asalariados vulnerables.

“Los salarios mínimos ayudan a proteger a los trabajadores bajos ingresos y previenen una disminución de su poder adquisitivo, lo cual a su vez perjudica la demanda interna y la recuperación económica”, declara Guy Ryder, Director General de la OIT.

En su opinión, corresponde a cada país establecer el nivel adecuado y esta herramienta debería considerar “las necesidades de los trabajadores y de sus familias así como los factores económicos, incluyendo los índices de productividad, las exigencias del desarrollo económico y la necesidad de mantener alto el nivel del empleo”,  subraya.

Elevar la productividad y atender de manera eficaz el establecimiento de adecuados salarios mínimos devienen imperativos para hacer que los salarios reflejen mejor el esfuerzo de quienes laboran y les permitan conducir una vida digna, alejada de la miseria.

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