Una mujer seducida por los retos


By Yudith MADRAZO SOSA

Llego a su oficina una tarde de jueves. No fue difícil conciliar la entrevista. Copia de DSC_0880Aquel “ven cuando quieras” a través del teléfono anunciaba una conversación desenfadada, sin prisas ni tensiones con Juana Gudelia Díaz Rodríguez, una abogada pinareño-cienfueguera que dibuja con carisma el cuadro de su vida profesional.

La encuentro compartiendo con colegas jóvenes los conocimientos de casi 25 años a bordo de una nave donde la pertinacia, la pasión, el discernimiento, hacen posibles las mejores horas de vuelo. Desde su egreso de la Universidad de la Habana, en 1989, Juana Gudelia ha encontrado en el sistema de Bufetes Colectivos, más que el lugar donde se gana el sustento cotidiano, una suerte de hogar; y en esta ciudad, su segunda cuna.

¿Decidiste recorrer los entresijos de las leyes por convicción?

“No. En realidad quería ser periodista. De niña me inclinaba por eso, pero al terminar el preuniversitario la de Periodismo no figuraba entre las carreras por las cuales podíamos optar. Sí había plazas para Derecho y la seleccioné porque la consideraba similar. En la práctica, son muy parecidas, imagino, pues tiene varios puntos de contacto en cuanto a la comunicación, el desenvolvimiento, la oralidad, el uso de las palabras, lo cual me fascina”.

Por lo oído, te gusta escribir…

“Muchísimo. Tengo bastantes publicaciones. De pequeña lo hacía. Escribía novelas, un poco cursis, pero con el tiempo fui mejorando y aprendiendo la metodología necesaria para redactar. Además, tutoreo tesis de alumnos de pregrado o a abogados que cursan alguna especialidad. Eso te enriquece en gran manera. Desde hace cinco o seis años escribo sin parar. Y si obtengo un premio con algún trabajo, me lo publican”.

¿Y escogiste el camino de la abogacía o te lo asignaron?

“Realmente me tocó. Ese año la única ubicación dirigida desde Cienfuegos a los graduados de Derecho en mi centro era para Bufetes”.

¿Qué te ha hecho permanecer tanto tiempo en este ejercicio?

“A decir verdad, no concibo un trabajo diferente. Me agradan otras esferas del sector. Por ejemplo, me gustaría ser jueza, e impartir clases me da gran placer. De hecho, lo hago desde hace varios años. Pero la labor en el Bufete ofrece amplia libertad para asumir posiciones diferentes a favor de las personas. Nunca son iguales: hoy defiendes a alguien que está en determinada postura sobre un bien, una casa, un divorcio y mañana está en el estado contrario con otro ciudadano. Esa posibilidad me permite prepararme.

“También soy apasionada de las defensas penales, pero estas son incompatibles con la vida de la madre, la ama de casa…las horas en los tribunales para este tipo de juicio son interminables. Llegó el momento en que dejé de hacerlo”.

¿Satisfacciones e insatisfacciones de la profesión?

“Hay de las dos, aunque abundan las gratificaciones. Se dan, por ejemplo, en el aprendizaje constante, en poder enseñar a las nuevas generaciones, aclarar dudas y contribuir al incremento de la cultura jurídica en la población. Las insatisfacciones aparecen cuando no ganas un proceso al cual le has tomado cariño y para el que te has preparado e investigado sobremanera.

¿Cómo percibes la labor investigativa y la docencia?

“Con el paso del tiempo me doy cuenta de su aporte enriquecedor. Descubro un nivel de conocimientos en mí que puedo transmitir a otros. Esa actividad me ofrece retroalimentación, pues lo jóvenes hoy poseen un bagaje cultural y social inexistente en mis tiempos. Ellos lo cuestionan todo, preguntan el porqué de las cosas. En ocasiones interrogan acerca de cuestiones de la realidad no siempre relacionadas con el Derecho, pero me gusta….me encanta asumir ese reto”.

¿Te atraen los retos, verdad?

“Sí. Y mientras transcurren los años me pongo más valiente. (Sonríe)”.

Uno de tales desafíos fue la decisión de permanecer en esta provincia. Aunque a tal determinación ayudó el hecho de haber encontrado el amor aquí. ¿Cuánto ha representado Fidel Raúl en tu vida?

“Es mi compañero eterno y litigante permanente; mi guía para todo. Nuestra relación pasa por lo personal junto a lo profesional. Cuando comencé en el Bufete, fue él quien me enseñó lo básico para ejercer como abogada. Me llena de orgullo tener a mi lado a alguien como él, una persona con sentimientos increíbles y, sin dudas, un padre maravilloso”.

Otra gran prueba radicó en no haber renunciado al anhelo de ser madre. ¿Qué significó la llegada de María José?

“Ella es la luz de mi vida, mi vida completa. Es una niña maravillosa. Fueron 14 o 15 años de espera, bajo tratamiento. Pensábamos que ya no íbamos a tener hijos. De hecho, concebíamos la idea de la adopción, habíamos indagado al respecto, pero llegó”.

La emoción hace vibrar la voz de Juana Gudelia mientras habla de sus afectos. Así también transmite la satisfacción que le provoca el haber sido galardonada recientemente con el Premio Ignacio Agramante, uno de los más prestigiosos otorgados por la Unión de Juristas de Cuba a una investigación científica.

“No lo esperaba. La competencia es muy dura, participan profesionales con gran  preparación y excelentes estudios. Nos dio una gran alegría, pues sobre ese lauro solo queda el ‘Carlos Manuel de Céspedes’ y hay tantas personas investigando en Cuba…Resulta reconfortante recibir un reconocimiento por algo a lo que dedicamos largas horas de entrega”.

¿Qué otras cosas disfrutas hacer?

“Hago de todo. Mira, yo me pelo, me arreglo las uñas, coso, arreglo zapatos y carteras, pinto la casa. No se necesita una carrera universitaria para realizar ninguno de estos oficios y me siento muy capacitada y logro emprenderlos a la par de mi trabajo y mis estudios. Me considero un ama de casa: cocino bien, plancho, limpio, recojo el patio, lo chapeo si es necesario, pinto…¡hago de todo!”.

¿Consideras que la profesional cubana todavía tiene mucho por conquistar en el ámbito privado?

“Sí, es donde más le falta. Eso va a tardar largo tiempo en mejorar. Algunas construcciones de género establecidas dan por sentado la existencia de ciertos roles destinados a mujeres y otros a los hombres. Cuando ellos dicen ‘te voy a ayudar’, están legitimando aquello de: ‘te toca a ti pero yo te doy una mano’. En mi mundo se ve bastante adelanto, pero a mi alrededor veo todavía conductas y frases propias de una visión de género inadecuada. Es muy duro, agobiante, pues nos condena a una doble jornada”.

¿Cómo te describirías?

“Soy muy sociable, trato de ser justa, me agrada mantener buenas relaciones con las personas, soy de mente abierta, veo todo con visión de futuro y pienso siempre en positivo y con objetividad”.

Juana Gudelia es también una enamorada confesa de la lectura, la radio, la televisión. No esconde su afición a las revistas del corazón, las telenovelas, los seriales. Tiene sus raíces sembradas en Pinar del Río, la tierra que le suscita los más hondos sentimientos.

“No niego a nadie que soy de allá y jamás tolero los chistes denigrantes sobre los pinareños. Estoy orgullosa de haber nacido en aquella región, de haberme superado. Todo cuanto soy es el resultado de haber estudiado, sin importar donde nací”.

 

 

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