Se nos agota el agua ¿lo entendemos?


uiui  Los datos resultan abrumadores, mas el género humano parece no entender: al planeta se le agota el agua dulce y sin ella, recordemos, la vida es imposible. La provisión de este recurso ya no alcanza a nivel mundial. Desde 2008, una de cada cinco personas en el orbe dejó de tener acceso al agua potable segura y se prevé que para 2025, el promedio de abastecimiento por habitante disminuirá en un tercio, con lo cual las dos terceras partes de quienes pueblan la Tierra habrán de enfrentar la escasez del líquido.

Cerca de mil 200 millones de personas viven en áreas de insuficiencia física de agua, mientras 500 millones van en camino a esta situación. Alrededor de un cuarto de la población mundial vive en países carentes de la infraestructura necesaria para transportar el agua desde ríos y acuíferos y en 43 países un número considerable de ciudadanos vive por debajo del umbral de estrés de agua. Dicha penuria provocará el desplazamiento de entre 24 y 700 millones de hombres, mujeres y niños.

En el África Subsahariana se concentra el mayor número de países con estrés hídrico, en tanto el Medio Oriente constituye la región del mundo más afectada por este problema.

Tal precariedad no constituye tan solo un problema natural. Como sabemos, la

actividad humana, desmedida e inconsecuente, ha contribuido al agotamiento de los recursos hídricos del planeta.

De acuerdo con los especialistas, gastamos las fuentes de agua a una velocidad mucho más rápida de lo que la naturaleza puede reponerla. La agricultura y las actividades propias de la urbanización llevan el mayor peso en el asunto, pues consumen un por ciento elevado del líquido disponible.

A ese fenómeno se une los efectos del cambio climático, responsable de originar una mayor frecuencia de sequías e inundaciones que destruyen las cosechas, contaminan el agua dulce y dañan las infraestructuras utilizadas para almacenarla y transportarla.

Todo ello encierra una grave paradoja, pues el planeta cuenta con suficiente agua potable para abastecer a 6 mil millones de habitantes. Sin embargo, se desperdicia y se gestiona de forma insostenible, o se contamina y distribuye de manera irregular.

Por tanto, combatir la escasez de agua constituye uno de los desafíos del siglo XXI. Ante semejante situación urge una mayor cooperación e integración que permitan garantizar una gestión sostenible, eficiente y equitativa de los escasos recursos hídricos, tanto a nivel local como mundial.

Los estados y las organizaciones internacionales tienen la responsabilidad de elaborar estrategias y programas específicos, proporcionar recursos financieros y transferir tecnología por medio de la asistencia y la cooperación entre naciones con el fin de proporcionar agua potable y saneamiento a toda la población, especialmente a la de los países en desarrollo.

El acceso al agua representa un derecho humano fundamental. Contar con cantidades suficientes, físicamente accesibles, a precio asequible, segura y de calidad son prerrogativas de todos en el orbe.

 

 

One thought on “Se nos agota el agua ¿lo entendemos?

  1. El Estres Hidrico, importante concepto. Leer a continuacion:
    En el cuarto informe del Grupo de Trabajo II del IPCC (Intergubernamental Panel Climate
    Change): Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad. En la sección 3.2, hace hincapié en que la
    vulnerabilidad del clima está estrechamente relacionada con la variabilidad del clima y en particular
    con las precipitaciones. Existiendo vulnerabilidad en todas partes, como la infraestructura del
    agua (diques, tuberías, etc.) ya que estas han sido diseñadas para condiciones climáticas estacionales
    y la gestión de recursos hídricos empieza a tomar en cuenta las incertidumbres relacionadas
    con el cambio climático.
    Mientras, las evaluaciones de escala mundial, consideran que una cuenca padece estrés
    hídrico1 cuando su disponibilidad de agua por habitante es inferior a 1,000 m3/año (tomando
    como base el promedio histórico de la escorrentía) o cuando el cociente entre la extracción de
    agua y el promedio anual histórico de escorrentía es superior a 0.4. Un volumen de agua superior
    a 1,000 m3 por habitante y año es normalmente más de lo necesario para usos domésticos,
    industriales y agrícolas. Existen cuencas de ese tipo en el norte de África, región mediterránea,
    Oriente Medio y Próximo, sur de Asia, norte de China, Estados Unidos de América, México,
    nordeste de Brasil, y costa occidental de América del Sur (Figura 1). La población que vive en
    esas cuencas asciende a un total estimado de entre 1.4 y 2.1 billones de personas (Vörösmarty
    et al., 2000; Alcamo et al., 2003a, b; Oki et al., 2003; Arnell, 2004).
    Figura1: Ejemplos de vulnerabilidad actual de los recursos de agua dulce y de su gestión; al fondo, un mapa de
    estrés hídrico, basado en WaterGAP (Alcamo et al., 2003a). Véase en el texto su relación con el cambio climático.
    1. El estrés hídrico es un concepto que describe en qué medida está expuesta la población al riesgo de falta de
    agua.
    Fuente: http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/wg2/en/ch3s3-2.html
    Tomado de:http://proyectos.iingen.unam.mx/LACClimateChange/docs/boletin/Nota3.pdf

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