La ciencia escrita en femenino


cedeño (1)  Hablar de Berta Pichs Pedraza equivale a retratar la incursión de una cienfueguera persistente y creadora en el ámbito de la  ciencia y la tecnología. No de balde resultó escogida como delegada directa de Cienfuegos a la Conferencia Nacional de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), organización de la que es fundadora y a la cual ha consagrado largos años de conocimiento y esfuerzo.

Integrante del Comité de Innovadores y Racionalizadores (CIR) de la Empresa de Calderas Alastor, Berta, es reconocida  por su permanente aporte a las entidades sideromecánicas del territorio, donde la inventiva y la creatividad resultan imperativos para un adecuado desenvolvimiento.

“El trabajo de los innovadores es tan importante en la industria que podemos decir que sin ellos no es posible el cumplimiento. En estos momentos, cuando contamos con maquinarias obsoletas, hay una constante rotura de equipos, no hay suficiente presupuesto para nuevas inversiones, la labor de los aniristas  tiene el mismo significado de años atrás. Yo diría que alcanza mayor connotación. Por ello, realizar un análisis del estado de deterioro de las maquinarias en nuestras industrias nos movió a la constitución de un grupo multidisciplinario para el rescate y la optimización de todos esos equipos obsoletos”, comenta.

En su opinión, una de las trabas al desarrollo de los innovadores y la generalización de sus trabajos reside en la poca observancia de la Ley No.38. “Este mecanismo remunera al innovador por su aporte, pero hay administraciones donde no le prestan la debida atención. Nuestro movimiento, por tanto, lucha por que las direcciones de empresa se sensibilicen con el acatamiento de dicha normativa”.

Luego de treinta años de trabajo, por razones de enfermedad, Berta dijo adiós a la vida laboral activa. Sin embargo, en más de dos décadas de jubilación no ha dejado de crear, asesorar, alentar al resto de los innovadores.

“Como dirigente de la Asociación me siento muy bien. Nunca me desanimo, me gusta el desarrollo de la ciencia y la técnica, esfera a la que he consagrado toda la vida”, argumenta esta santaclareña devenida cienfueguera, cuya primera innovación realizó con solo 19 años.

Tecnóloga química de profesión, Berta se desenvuelve en diferentes sectores de la economía, aunque su quehacer se ha volcado, fundamentalmente, al plástico y el caucho, materiales en los cuales se especializa.

Atesora alrededor de 227 obras, pero no descansa. Sirve de apoyo a quienes le solicitan ayuda y atiende al grupo de piezas de repuesto, mientras capacita a los encargados de montar talleres de goma en el territorio.

En su parecer, la incorporación de los jóvenes a la ANIR representa una necesidad para el desarrollo tecno-científico cubano. “Nos toca captarlos y prepararlos, pues como ha dicho Fidel, sin ciencia no hay país

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