Violencia hacia la Mujer: la prevención marca la diferencia


colombia-mujeres-800 Transcurrida más de una década del segundo milenio y al constatar los progresos femeninos en el entorno económico y social de diversas partes del mundo, hablar de violencia hacia la mujer podría parecer un contrasentido. Y es que los avances de la humanidad en materia de ciencia y tecnología no llevan aparejado el mejoramiento en sus relaciones interpersonales. El maltrato hacia las féminas, en todas sus formas, perdura como un flagelo sustentado en la discriminación tradicionalmente sufrida por ellas y en la persistencia de desigualdades por razón de género, en tanto constituye una de las más contundentes violaciones de los derechos humanos.

Reconocida como una pandemia global –hasta un 70 por ciento de las mujeres la sufren a lo largo de su vida–, la violencia hacia las mujeres y las niñas puede, sin embargo, prevenirse.

No olvidemos las alarmantes cifras que incitan a luchar por la erradicación de este mal. Entre 500 mil y 2 millones de personas resultan cada año víctimas de la trata, fenómeno que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre. Las mujeres y las niñas representan alrededor del 80 por ciento de los perjudicados.

Según cálculos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 130 millones de las habitantes vivas hoy día en África y en algunos países de Oriente Medio, han sido sometidas a la mutilación / ablación genital femenina.

Otros datos arrojan que el coste de la violencia doméstica en los Estados Unidos, por ejemplo, supera los 5 millones 800 mil dólares anuales, de los cuales, más de cuatro corresponden a servicios médicos y sanitarios, mientras las pérdidas de productividad suponen cerca de 2 millones de dólares.

Las estadísticas resultan alarmantes, y aun cuando no reflejen la real magnitud del problema, impulsan a organismos internacionales, instituciones y personalidades a desbordar esfuerzos en virtud de lograr la educación en la equidad, junto a la promoción del respeto y la no discriminación por causas de género.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en este azaroso camino. En el mundo abundan todavía las mujeres vulneradas por causa del dominio machista, el cual permite reproducir las injustas relaciones de desigualdad arraigadas a lo largo de la historia en la educación familiar.

Por tal motivo y con la finalidad de movilizar a la opinión pública en torno al imperativo de erradicar ese flagelo, la Asamblea General de la ONU declaró en 1999 el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha conmemora el brutal asesinato en 1960, por orden del presidente Rafael Trujillo, de las hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana.

Aunque en la mayoría de los países, la institución de este Día propició significativos avances en la promulgación de leyes y programas de acción contra tales crímenes, en gran parte de los casos, el costo humano del flagelo parece invisible. Por temor y vergüenza, las perjudicadas dejan de denunciar los abusos a los que son sometidas, por tanto los datos y la información recopilados al respecto resultan insuficientes e inconsistentes.

En Cuba y, más específicamente en Cienfuegos, en los últimos años se han dado pasos importantes para la prevención y la consiguiente erradicación del mal. Uno de ellos radica en la capacitación a diferentes actores sociales para tratar el problema y contribuir a la sensibilización de la sociedad en un tema de raíces tan profundas como este.

De acuerdo con Idolidia Camejo Rodríguez, miembro del secretariado provincial de la FMC, el trabajo de las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia y las promociones de Salud en la provincia, han contribuido al incremento del número de mujeres que denuncian los abusos y acuden a estos centros en busca de ayuda.

Dada la trascendencia del tema, este 25 de noviembre se desarrollará un taller provincial, donde diversos especialistas, entre ellos psicólogos, juristas, oficiales del Ministerio del Interior, médicos y activistas comunitarias debatirán sobre la necesidad de prevenir y de proponer fórmulas para combatir este mal.

Cuba también se sumó a la Campaña Únete para poner fin a la violencia hacia las mujeres y las niñas, puesta en marcha por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU en 2008. Como fruto de las acciones impulsadas por dicho programa, cada vez suman más las personas comprometidas con esa lucha, entre ellos hombres del universo artístico e intelectual, que constituyen verdaderos agentes de cambio.

“Acojo con beneplácito el coro de voces que piden que se ponga fin a la violencia que afecta a alrededor de una de cada tres mujeres a lo largo de su vida. Aplaudo a los dirigentes que están ayudando a promulgar leyes y a hacerlas cumplir, y a cambiar mentalidades. Rindo homenaje, además, a todos los héroes en el mundo que ayudan a las víctimas a sanar y a convertirse en agentes de cambio”, expresa el secretario general Ban Ki-moon en su Mensaje en ocasión del Día.

La violencia hacia las mujeres y niñas representa un delito inaceptable. Por eso, la educación en el respeto, el amor y la ayuda mutua marcarán la diferencia en la aspiración de un mundo donde primen la paz y la equidad.

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