Si el bebé llama a la puerta (PARTE I)


Léalo también en: http://www.5septiembre.cu/sociedad/item/60256-si-el-bebe-llama-a-la-puerta-parte-i

nueva vida

La situación demográfica cubana actual, marcada por un significativo envejecimiento poblacional constituye un asunto de interés prioritario para el país. Inciden sobre el fenómeno los bajos niveles de fecundidad registrados aquí desde hace décadas. He aquí una mirada a las diferentes causas y los posibles paliativos para este problema.

A veces se siente como un bicho raro, una criatura inusual. Le resulta difícil despojarse del sentimiento de culpa ante la interrogante persistente del esposo, la familia, los amigos. Todos esperan de ella aquello para lo cual aun no se siente preparada, aunque lo quisiera. Pasa de los ’30, mas no alcanza a consumar el proyecto de vida que soñó: estudios universitarios, consolidación de una carrera, superación profesional, casa propia, solvencia económica. “Todavía no es el tiempo para bebés, pero…¿cuándo llegarán?”.

La pregunta vuela con el viento y no solo sacude a esa cienfueguera. Decisiones, o dudas, como la suya influyen en los niveles de fecundidad del país, situados por debajo del reemplazo desde el año 1978. Aunque dicha variable demográfica ha tenido posteriores oscilaciones, nunca ha superado ese límite y ello preocupa a especialistas, decisores y otros actores sociales, dada la incidencia del fenómeno sobre el envejecimiento poblacional, al condicionar menos nacimientos y, por tanto, la incorporación a la vida fértil de un número más reducido de mujeres.

Adiós para siempre dijeron cubanos y cubanas al boom demográfico de los años ’60, quizás porque en esa misma época las parejas comenzaron a tener mayor acceso a los métodos anticonceptivos y, por consiguiente, más facilidad para decidir sobre la cantidad de hijos.

De acuerdo con Immer Ramos Reyes, jefe del departamento de Demografía y Censo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en Cienfuegos, tal factor trajo consigo que desde hace más de tres décadas la mujer tenga menos de dos hijos. “Pero eso es una tendencia de la modernidad y en los próximos años se va a mantener baja la Tasa Global de Fecundidad, pues la proporción de nacimientos de hembras ronda el 0.8 por ciento.

“Hoy en Cuba hay solo de 120 a 125 mil nacimientos por año. La provincia registra poco más de 4 mil 100 y la cifra, unida a la filosofía de familias más pequeñas, se traduce en una disminución del volumen de personas que tendrían la posibilidad de tener descendencia en el futuro. Los países desarrollados presentan una situación semejante”, afirma.

Declaraciones en audio de Immer Ramos Reyes

Al decir de la Dra Sara Hernández Malpica, profesora consultante de la Universidad Médica de Cienfuegos, el mantenimiento de la fecundidad en niveles bajos durante un período prolongado provoca un aumento en la proporción de la población de 60 años y más y ello entraña un reto para sectores claves como los de Salud, Economía, Educación, Seguridad y Asistencia Social.

Como de un viejo problema en un nuevo contexto califican los especialistas a la situación demográfica cubana actual, caracterizada por un crecimiento nulo o estable de su población. Aunque apareció en Europa hace más de 50 años, la presencia del fenómeno ahora en un país en desarrollo como el nuestro, constituye una circunstancia inédita, al no existir aquí realidades de gran envergadura como desastres, epidemias letales de altas proporciones o conflagraciones bélicas, entre otras, que lo justifiquen.

infog fecundidad

¿ES TIEMPO PARA BEBÉS?

¿Por qué nacen menos niños en Cuba? No existe una respuesta única para tal interrogante. El fenómeno de la baja fecundidad es multicausal y transita por la influencia sobre el orden individual de los factores macrosociales. Según los expertos, dentro de los determinantes próximos fundamentales aparecen la anticoncepción, el aborto y la nupcialidad.

“La decisión de tener un hijo está anclada a motivaciones de carácter económico, social y de superación personal, y a la par está atravesada por la transmisión de madres a hijas de patrones reproductivos”, asevera la psicóloga Grisell Rodríguez Gómez, profesora titular del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de La Habana.

“La determinación de tener hijos es individual, tiene mucho que ver también con la forma de ser de las personas. Algunas mujeres quieren ese tiempo para dedicarse a otras cosas y no a criar niños. Yo tuve a la primera cuando iba a cumplir 20. Me había hecho dos interrupciones y cuando volví a salir embarazada decidí que lo iba a dar a luz. Creo que dos, como yo, se pueden tener. Ahora, más, no”, expresa Annalie Reyes Sánchez, ama de casa de 32 años.

“El problema a la hora de decidir la descendencia está en la economía, pienso yo. Cuando se tienen niños se necesitan muchas cosas y si se te enferman, más. A veces no tenemos un hogar propio, un cuarto para el pequeño. Por eso muchas mujeres se cohíben de parir más de uno. Yo ahora tengo casa propia, pero antes no y eso complica la situación de la familia”, opina Yodalki Dorta Díaz, de 29 años, profesora de preuniversitario y madre de una niña de tres.

En audio declaraciones de Yodalki Dorta

Coincide en señalar al factor económico como uno de los fundamentales para la fecundidad el artista de la plástica Ángel Fernández, pero va más allá. “Criar un hijo es difícil, no solo por la educación en sí, pues un niño entraña gastos de dinero desde que nace hasta que se hace adulto y se independiza de la familia. También está el problema de la inestabilidad de las parejas. A veces el matrimonio no dura lo que debería y eso hace que una planificación de familia a largo plazo no se dé. Por ejemplo, si la unión se rompe, ese hombre o esa mujer lo va a pensar mejor a la hora de volver a tener descendencia porque entonces vienen los hijos de padres diferentes y otros problemas”, comenta.

A la par de esas consideraciones, la actitud de cubanas y cubanos ante el aborto y la regulación menstrual y ante la anticoncepción (y aparejado a ello la infertilidad) está relacionada con los bajos niveles de fecundidad del país. También resulta necesario tener en cuenta la nuliparidad que, según la Encuesta Nacional de Fecundidad 2009, se encuentra a un 7,3 por ciento de féminas al finalizar su vida reproductiva (de 50 a 54 años). Algunas de estas renunciaron a la maternidad por decisión propia, pues no ven la reproducción como una prioridad en sus aspiraciones personales.

“En el caso de Cienfuegos, el territorio tiene una tasa de natalidad de 10.2, lo cual nos convierte en una de las provincias de más bajo índice en el país. Por ello, desde el Ministerio de Salud hemos trazado una estrategia encaminada a disminuir la utilización de las regulaciones menstruales y los abortos quirúrgicos como métodos anticonceptivos y fomentar la utilización de la anticoncepción de emergencia, conocida como ‘la pastilla del otro día’ al alcance de todas en los Consultorios del Médico de la Familia, con una eficacia del 99 por ciento y sin perjuicio para los órganos reproductivos femeninos de cara a futuras concepciones”, informa Diana Ferriol Dorticós, Jefa del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en la provincia.

 

CON EL NIDO EN OTRO ÁRBOL

 

Al analizar las características de la fecundidad cubana no podemos soslayar el hecho de que el proceso migratorio en el país ha mantenido durante décadas una tasa negativa, como consecuencia del cual han salido al exterior parejas jóvenes en edad de reproducirse. De acuerdo con el estudio de la Escuela Nacional de Salud Pública “Las tendencias de la población cubana y la situación económica y social actual”, solo en 2009 el saldo neto de emigrantes se contabilizaba en 36 mil 564 personas, de ellas 19 mil mujeres.

Una de ellas Yamilet Cárdenas Rodríguez, entrevistada via online, tenía solo un hijo al salir del país. “Aquí (en Canadá) volví a parir, pero no me hubiera atrevido a hacerlo en Cuba. Mi situación económica allá no era buena y tenía otras aspiraciones” manifiesta.

“Tengo 27 años y por ahora no está en mis planes parir. No creo que la sociedad actual me ofrezca ni los incentivos económicos ni emocionales para hacerlo. Incluso con los problemas que hay en el país con el envejecimiento poblacional, no vislumbro un cambio que nos estimule a tener descendencia.

“En lo que respecta a lo material, podría pensarse que cuento con todas las condiciones: casa propia, donde vivimos únicamente mi pareja y yo…Pero no solo me preocupa la economía sino aspectos como la educación de mis hijos, algo que se ha resquebrajado aquí. Mi esposo coincide conmigo. Ambos somos profesionales y nuestra aspiración inmediata no es procrear. Nos gustaría forjarnos un futuro en otro país, donde nuestros hijos puedan crecer con más oportunidades. De lograrlo, en poco tiempo los buscaríamos”, afirma una cienfueguera que prefirió no revelar su identidad.

Diversas circunstancias rodean a las parejas cuando el bebé llama a la puerta. Oír su voz, dejarlo entrar, transita por un variopinto entramado de consideraciones. ¿Cuánto pesa el incentivo social y el apoyo institucional y familiar en el asunto? A tales factores nos referiremos en una próxima entrega.

 

 

 

 

 

 

 

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