Si el bebé llama a la puerta (Parte II)


Léalo también en: http://www.5septiembre.cu/sociedad/item/60290-si-el-bebe-llama-a-la-puerta-parte-ii-y-final

El apoyo familiar y social que reciben las parejas en edad de reproducirse influye en la cantidad de hijos a tener. He aquí algunas miradas a esta cara del tema de la fecundidad en nuestro país.

canastilla Por fin llega el momento de abrir la puerta a la maternidad. Un nuevo camino aparece ante la pareja, una vereda donde no faltan escollos. Convertirse en padre y madre se torna una amalgama de alborozo y preocupación. “Llegó la cigüeña, ¿y ahora qué? ¿Cómo afrontar la canastilla, la alimentación, el espacio que necesita el bebé dentro del hogar…?”

Interrogantes similares acuden a la mente de no pocas personas en el país. Varias consideran que si bien las circunstancias económicas no determinan, en la mayoría de las ocasiones, el primer parto, sí lo hacen en el caso del segundo. Aquella máxima: “donde come uno comen dos” no resulta fácil de cristalizar en la práctica y propicia que, aun cuando el ideal de casi todas las parejas sean dos hijos, opten por tan solo uno.

“Yo siempre quise tener dos niños y lo logré, pero mirando la situación económica y el trabajo que se pasa, sinceramente cualquiera se queda con uno nada más. Los alimentos, la ropa….luego van creciendo y llegan a la escuela. Entonces se vuelve una pesadilla lo de las mochilas, los zapatos, las medias, la merienda…”, afirma la cienfueguera Maylín Maso Guerra.

Similar opinión ofrece la joven periodista Darilys Reyes Sánchez. “Una reflexiona sobre las condiciones, siempre quiere tener al menos un respaldo en cuestiones materiales a la hora de asumir el reto de la maternidad. Los gastos van a aumentar y entonces ¿de dónde saca el dinero?

“También está lo de la infraestructura: un techo o al menos un espacio donde ya no serán dos sino tres. ¿Qué ofrecerle a ese nuevo ser en cuanto a lo que una entiende por comodidad? Una siempre piensa en estar un poquito mejor, en prepararse más, porque el susto económico es mayor que el psicológico cuando va a ser madre. Si recién graduada, trabajando, no te alcanza el salario para determinadas cosas, imagínate con un niño, ¿cómo le hacemos? Hay que buscarse otra fuente de ingresos, trabajar el doble, el padre, la madre, que ayude todo el mundo…”, asevera.

RESPALDO Y ATENCIÓN MECEN LA CUNA

Tal como sugieren algunos entrevistados, el funcionamiento de las redes sociales y familiares de apoyo en la edad reproductiva aporta un enorme peso al tema de la fecundidad. El respaldo familiar para las tareas domésticas, las relaciones de género dentro del hogar y la recepción o no de incentivos como artículos, servicios y dinero influyen en la decisión.

No todas tienen la suerte de Osladys Muñoz Martínez, de 40 años. “Soy de Rodas y mi mamá se mudó conmigo cuando fui a tener a mis hijos. Ella me ayudó en esa primera etapa luego del nacimiento, sino, me habría costado mucho más trabajo. Siempre pensé en más de uno y llegaron tres sin quererlo. Por supuesto, mi familia y mi esposo han sido fundamentales en la crianza de los niños, así como el colectivo en el cual laboro, que me respalda cuando tengo algún problema”, señala.

De acuerdo con Immer Ángel Ramos Reyes, jefe del departamento de Demografía y Censo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en la provincia, “hoy hay reservas para mejorar los niveles de fecundidad. Existen posibilidades de que las mujeres de 25-29 y de 30-35 años tengan su segundo hijo. De ahí que la política sea estimularlas para tal fin. Ahí entran los factores sociales y económicos. La sociedad tiene que facilitarles la vida. Un paso adelante sería que los hombres asumieran una paternidad responsable, para hacer más llevadero el proceso de la maternidad”, comenta.

A tenor con estas ideas y enfocado en el imperativo de hacer frente al envejecimiento poblacional, en octubre de 2014 el Consejo de Ministros aprobó un conjunto de medidas dirigido a implementar el Lineamiento 144 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Entre ellas figura estimular la fecundidad y el nacimiento de dos o más hijos con el fin de acercarse al reemplazo poblacional en una perspectiva mediata, así como aplicar políticas fiscales y de precios que favorezcan la natalidad.

Una de las acciones del sistema de Salud radica en garantizar una maternidad segura a la mujer en edad fértil y disminuir su mortalidad. Sin embargo, para algunas tales garantías no resultan incentivos suficientes. “La atención a la embarazada es excelente, pero siempre he escuchado decir a todas mis amigas que han parido que lo complicado viene después. Y para eso ‘complicado’ que viene después, no vislumbro un apoyo a nivel social, logístico, como para motivarte a seguir pariendo”, agrega la joven periodista antes citada.

El apoyo institucional aparece como uno de los principales reclamos de las gestantes. ¿Quién me cuida el nené mientras me llega el Círculo Infantil (CI)? ¿Cómo solventar el pago de una cuidadora particular, cada vez más costoso? No hallar una respuesta satisfactoria a tales preguntas lleva a muchas madres a abandonar el empleo y, en el mejor de los casos, retomarlo cuando el niño alcanza edad escolar, hecho que perjudica su economía y desestimula la idea de un nuevo embarazo.

“Cuando nació mi primer hijo gocé de toda la ayuda institucional, pero con la niña sí tuve problemas para la asignación del Círculo Infantil. Pasé mucho trabajo, tuve que dársela a una cuidadora, y aunque no costaba tan caro, me traía dificultades porque si un día esa señora tenía problemas y no la podía cuidar, me veía obligada a llevarla para el trabajo. Cuando por fin me otorgaron el CI, fue para uno muy lejos de la casa y fue difícil adaptarla, hasta que pude hacer una permuta. Esas cosas debían revisarse”, refiere Maylin.

Al interpelarla sobre cómo funciona el otorgamiento de Círculos Infantiles, Mayda Lien Pérez Carballada, jefa de Enseñanza Preescolar en la dirección provincial de Educación, informa que las capacidades las dan los representantes de cada organismo, a partir de una Comisión existente en cada municipio y las prioridades se determinan en el Consejo de la Administración de los territorios. “Hace varios años se da prioridad a las madres trabajadoras con más de un hijo. En Cienfuegos existen 41 CI que atienden a los niños bajo el principio de que la madre sea trabajadora en activo, tanto del sector estatal como no estatal. Tenemos 6 mil 369 capacidades como plan, pero la cobertura de las demandas solo alcanza el 48 por ciento.

A la par de tales peticiones aflora el reclamo de las madres trabajadoras residentes en poblados donde no existen estas instituciones. Si bien dentro de las medidas adoptadas por el sistema de Educación para incentivar la fecundidad está la creación de centros de este tipo en los municipios donde faltan, Cienfuegos no tiene previsto en su plan de inversiones la construcción de nuevos en localidades que, aunque poseen una numerosa población femenina con vínculo laboral, carecen de este servicio. “No obstante, en el futuro y con las posibilidades que tienen hoy los territorios de realizar sus propias inversiones quizás puedan abrir algunos que, aunque no abarquen todos los años de vida, sí den cobertura a una parte”, augura la directiva.

EL AJUAR: ENTRE LA REALIDAD Y EL SUEÑO

 “Para parir aquí hay que tener deseos. Con lo que te dan en la canastilla no alcanza. Si dependes de eso para vestir a tus hijos, no lo harás nunca. Y eso claro que influye en la decisión de tenerlos”, afirma Yanisley García García, de 22 años y madre de tres hijos.

Coincide con ella un número considerable de entrevistadas, pues el costo del ajuar para un bebé supera las posibilidades reales de la mayoría de las familias cubanas, sobre todo cuando la asignación estatal (la llamada Canastilla) resulta insuficiente y la alternativa en la red de tiendas recaudadoras de divisa se ofrece a precios bien altos, poco asequibles al ciudadano común.

“La primera ayuda para incentivar a las mujeres a parir sería que se den cuenta de que a una futura mamá no le es suficiente 10 metros de tela antiséptica, ni 10 culeros de gasa. No todas tienen acceso a un paquete de culeros desechables, ni siquiera de los más baratos. Una madre, suponiendo que trabaje y viva de su salario no los puede asumir. Tampoco sé por qué el módulo lo dan tan tarde, no venden cunas y el colchón a veces te lo venden después de parida”, se queja otra cienfueguera.

Las posibilidades reales de completar el ajuar para el (la) bebé constituyen motivo de preocupación para la familia. La política comercial cubana, que concibe la entrega normada de productos, destina una parte de los artículos a la futura mamá, pero no alcanzan a suplir las necesidades mínimas del infante. La indumentaria está compuesta por un módulo textil que contiene un estuche con toalla, juego de sábana y ropita de bebé (una muda). Otro de perfumería: aceite, jabón, colonia, crema, juguetes (una unidad) y biberones.

Según Freya Consuegra Paz, especialista en la dirección provincial de Comercio, “el plan de colchones para el presente año es de 5 mil 400, hasta el momento de la entrevista se habían asegurado 2 mil 928. La diferencia se prevé sea entregada antes de que finalice el año. En el caso de los mosquiteros, por ejemplo, cuentan con el 100 por ciento de la cantidad convenida.

Al inquirirlo sobre la vigencia del programa de entrega de canastillas, surgido en los primeros años de la Revolución, donde el escenario nacional era bien diferente al actual, José Luis Bilbao Ramos, especialista principal de Productos no Alimenticios en la Dirección Provincial de Comercio en Cienfuegos asegura: “Esta entrega se ha ido actualizando con el paso de los años. Sabemos que no da abasto, pero por ejemplo hace tres años no se entregaban colchones y hoy están garantizados para todas. A partir de 2015 se garantizó también un mosquitero. No así la cuna, pues no está concebida como parte de la política comercial, por la materia prima para su confección. Es solo para casos sociales.

“Aunque se ha analizado, todavía no existe la posibilidad de extender el módulo. Nos gustaría aumentar la cantidad de culeros, de tela antiséptica, por ejemplo, pues estos productos son ampliamente demandados y forman parte de las inquietudes más recurrentes de las embarazadas”.

¿Habrá que esperar a que lluevan cunas, colchones, coches, abrigos, medias, edredones…? “Una manera de estimular la fecundidad sería ofreciendo una ayuda con estos artículos. También con el salario. Cuando sales de licencia, recibes el 60 por ciento de este. Si estando sola, cobrándolo íntegramente, no da para nada, ¿cómo va a alcanzar para asumir la crianza de un pequeño?”, manifiesta Yodalki Dorta Díaz.

“Sabemos que en países desarrollados, con situación similar a la de Cuba, estimular con ayudas monetarias la natalidad no siempre ha redundado en crecimiento poblacional. Pero en nuestro país urge hacerlo, pues al paso que vamos, no solo no se cumplirá la tasa de reemplazo, sino que la nuliparidad va a incrementarse. Y necesitamos gente para desarrollar este país”, vaticina Martha Macías, de 67 años y madre de cuatro.

Ya lo arroja el Estudio “Las tendencias de la población cubana y la situación económica y social actual”: Cuba no llegará a los 12 millones de habitantes. Ante la aseveración aparece, pues, la duda: ¿se mantendrá alrededor de los 11 millones? ¿Habrá suficiente reemplazo para ello? ¿Estaremos en condiciones de decir ¡adelante! si el bebé llama a la puerta?

 

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s