Violencia simbólica: la agresión invisible


violencia simbolicaLa muchacha luce oronda un nuevo vestido. Hecho a su medida, ajustado a su figura estilizada, camina convencida de verse bien con él. Al parecer, no le molesta el rótulo dorado impreso en la pieza por las zonas del pecho y los glúteos: Sexy. Más bien le agrada, está a la moda y reafirma su belleza, eso cree, pero ignora que la tendencia a adornar el atuendo con palabras y frases similares a esa, sobre todo en ciertas zonas del cuerpo, constituye una de las tantas formas en que se presenta la violencia simbólica, la más común y menos visible de las agresiones hacia las mujeres.

Nadie se escandaliza al ver ese vocablo, o cualquier construcción parecida, en las prendas femeninas, lo mismo en blusas, vestidos, shorts o blúmeres. Sexy girl, Se permite tocar, Smart sexy, Kiss, Ámame en cámara lenta, Tú tienes la clave, entre otras grafías acompañadas de símbolos, resultan una clara muestra de la cosificación de la mujer, de la propensión a relegarla al papel de objeto, hecho para el placer y disfrute masculino, pero cuentan con la anuencia de casi todas, que las aceptan como normal, con actitud acrítica.

Igual sucede con la imagen que proyectan la gran mayoría de los vídeo-clips musicales, las letras de muchas canciones, o hasta spot publicitarios, donde exponen a la mujer en situación de desventaja, pasiva, confinada a sus funciones domésticas o como mera espectadora de la superioridad masculina. Sin embargo, pocos perciben el estado de denigración que encierran dichas representaciones, pues se han naturalizado de manera tal que es difícil reconocerla como una forma de violencia.

Y es esa suerte de invisibilidad, esa dificultad para advertir la agresión por no hallarse un agresor definido, el principal peligro de la violencia simbólica, pues esta, contrario a otras manifestaciones de maltrato, no es evidente. Es solapada, sostenida en el tiempo, pervive en nuestras conversaciones cotidianas, en las frases, los chistes sexistas y misóginos, los gestos, mientras forman parte de nuestras expresiones culturales. Continue reading “Violencia simbólica: la agresión invisible”

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Grito de mujer


Yudith Madrazo Sosa y Leyaní Díaz Hernández

violencia en el hogar ILUSTRACIÓN.
Ilustración: Arí

Miedo. Durante mucho tiempo, Andrea* sintió miedo, ese temor que amordaza, paraliza, corta el aliento y devora la esperanza. Miedo que enseña a andar con cautela, a presagiar el peligro. Miedo que adiestra a una niña de siete años: “cuando sientas sus gritos, cuando veas que me golpea…ante una señal mía, sin decir nada, corre a buscar ayuda en el vecindario”. Miedo que hace trizas el silencio, se torna grito de desesperación, una denuncia. Miedo que un día se vuelve espanto, conoce las cumbres del horror. “Te amo” es un aullido, un machete atado a una mano, una diabólica ceguera, un cuerpo fragmentado cual si se tratase de un árbol hecho leña: la brutalidad en grado extremo.

Ocurrió en Cienfuegos, en 2016. No apareció en los medios, pero la noticia alcanzó a varios oídos. El dolor y la estupefacción, como sucede siempre en casos tales, marcó a cientos, aunque cientos todavía no sepan nombrar el hecho: femicidio, la cara más terrible de la violencia hacia la mujer.

“Fue desgarrador. ¿Qué derecho tiene el hombre a hacernos eso? La mujer cubana es un tren de pelea, tomamos la iniciativa en el hogar, trabajamos fuera, criamos hijos… ¿hasta cuándo va a ser esto? ¿Por qué estamos obligadas a soportarlo? ¿Cuántas familias no sufren lo mismo que nosotros? Esas cosas nunca se olvidan: no es muerte por enfermedad, ni por accidente: es asesinato premeditado y con cizaña, ¿qué derecho tiene nadie de actuar de esa manera?”

La tía de Andrea* acorta el sollozo para contar su historia. No quiere callar. Sabe que el silencio es el peor cómplice de aquello que la activista social española Ana Bella Estévez define como “Holocausto del siglo XXI”, un mal que expande su manto de vejación y dolor sobre todo el mundo, sin reparar en estratos sociales, nivel cultural, raza, afiliación política, o recursos económicos. Continue reading “Grito de mujer”

Al lado del corazón


  By Yudith Madrazo Sosa y Leyaní Díaz Hernández

“No fue fácil dar este paso, me costó mucho, pasé largas horas 3violencia-a-la-mujer debatiéndome entre el miedo y la incertidumbre. Ahora con la herida ya bastante sanada, me atrevo a compartir mi historia con la esperanza de ayudar a otras aquejadas de mis mismos problemas, aunque hay una razón mayor:…sacarme de adentro tanto dolor y tanta rabia.   

“Creía que cuanto me pasaba era normal, incluso, llegué a aceptar la idea de estar condenada a los hombres violentos. Tenía una escasa formación, había dejado la escuela en noveno grado para casarme. Buscaba a alguien que me representara, me mantuviera, me diera una vida cómoda. Belleza y juventud no me faltaban y esa era mi única aspiración. Traté de ser para Víctor, el primero, la mejor de las esposas, vivía atenta a sus necesidades, a sus caprichos, pero él nunca parecía conforme.   “Al principio, no me molestó su rudeza. A fin de cuentas, siempre me gustaron los hombres bien machos, que no fueran blandengues, ni se dejaran mangonear por las mujeres. Pero a los gritos y las malas palabras le siguieron pronto los golpes. Así y todo no quería dejarlo. Ya tenía un niño con él y me atemorizaba la idea de criarlo sola. Fue él quien me abandonó, cuando se fue de casa a vivir con otra. Continue reading “Al lado del corazón”

Las huellas de una epidemia invisible


By Yudith Madrazo Sosa

“No estás sola. Solicita ayuda. La legislación te ampara; la sociedad

Las estadísticas recopiladas a escala mundial nos situan ante el grave impacto de la violencia sobre miles de mujeres en todas las latitudes

también”. Tales frases deberían causar un efecto consolador cuando una mujer despierta tras la pesadilla de haber sido víctima de un acto de violencia. Mas no bastan. Porque junto a la palabra solidaria ella necesita asirse a la comprensión de que el fenómeno no forma parte del natural desencadenamiento de las relaciones humanas y que una nueva aurora puede aparecer luego del vendaval.

Aunque abordado con profusión en diversas plataformas, el flagelo persiste cual una amenaza a la integridad física y la estabilidad emocional de no pocas jóvenes y adultas. Tan sólo un vistazo a las estadísticas recopiladas a escala mundial nos situaría ante su grave impacto sobre miles de mujeres en todas las latitudes. Cuba y, por consiguiente, Cienfuegos no quedan exentas de esos tropiezos en las interacciones personales. Continue reading “Las huellas de una epidemia invisible”